Me haces bien. La luz de la estufa reflejaba su vida en el cielo del caserón. La noche se desarmaba afuera, caían los ángeles y volvían a subir, las hojas bailaban con el viento, de manera inevitable. Desperté con una tormenta exquisita y un abrazo que me cobijaba. Era de madrugada y estaba contigo.
Antes de llegar nos abrazamos y salieron de mi boca palabras inevitables como el danzar de las hojas:
¿Sabes qué pienso? -qué. Creo que así es como se siente el amor. -Que así sea entonces.
vuelan pensamientos y sensaciones. Te cruzas con mil personas y dos mil se cruzan contigo. Rápido, muy rápido. En silencio nunca, eso no existe acá. El audífono en el oído bien metido y eliges lo que escuchas. ¿Impensable, no? Los autos con los mosquitos aplastados en los focos, son orquesta tipo tres de la mañana en la capital. Un encuentro necesario, energías positivas alrededor de todas esa gente, todos bien, buenos momentos hemos vivido. Un par de cigarrillos de los que suben a una iósfera que es parte de otra dimensión. En ella, ideas, miles, pasan films, fotografías, besos y más besos, todos los sueños vuelan y de pronto, comienzan a cumplirse uno a uno. Todos los sueños son realidad. Puedes darte cuenta o hacer como si no te hubieras dado cuenta. Yo prefiero darme cuenta.
Yo venía por acá, sólo un día de verdad, venía a saludar y compartir.
Kaskivano estuvo ayer en Luna Roja Bar, dejando encrispados a los asistentes, con su manera de contar, con sus ojos de frente, te canta fuerte, te cuenta sus certezas, de la calle, de la vida, del andar, el ir y venir y las vueltas de la vida.
Gran valor Kaskivano y como dice bien en esta canción, Kaskivano es otro diferente de su hermano, el virtuoso Chinoy.
de vuelta a los caminos húmedos ahora hay hojas caídas que cubren el rumbo a casa está linda la gata y el perro, fue un alegre reencuentro. Aún no te veo. Tengo algunas cosas guardadas, unas sorpresas para encontrarnos, para jugar nuestros juegos, para dejar el suelo aceitado.(sonrisa)
Y sé más que ayer que el lugar mío es más éste que el otro, que la ciudad anda más rápido de lo que quiero andar, que el sur es más cálido aunque haga más frío, aunque estén grandes amigos y querida familia: ¡Vénganse todos al Sur! acá hay leña y estufas por todos lados, hay también tiempo para uno, aunque el día termine igual de tarde, aunque el sol salga algunas veces y otras no. El sur es verde con azul y sólo acá existe el gris.
Estoy. Sí, estoy. A veces no sé dónde o se me olvida si estoy o no estoy. Pero estoy. Volví ayer como a las 16:00, alguien me ayudó a recordar-me. Vuelo, principalmente es eso. Por los mares o por las nubes o por las ciudades oscuras y grises también. Hay flores igual, sólo que hay que saber verlas y si quieres tenerlas, hay que saber cuidarlas, acá en la ciudad ellas tienen sindrome suicida y tienden a elegir morir antes que vivir en este lugar. Pero hay otras flores que aman tanto la vida que realmente no les preocupa tanto el humo oscuro y seco. La vida es bella de todas maneras.
De donde yo vengo,(ahora) las flores son más lindas que las que haya visto jamás; son pocas, pero lindas y muy. En especial una, de pichiquillaipe. Representa la luz de la vida y su pureza, aunque no lo sepa o no lo crea, eso significa para mí.
Su aroma es como la miel, es dulce, suave, saboreable lentamente; cautivante. Así es la miel.
Corre desnuda por un campo mientras los patos le cantan cosas inmorales. Ella es felíz y yo soy felíz con ella.
Estábamos tú y yo. Encima de la cama habían sábanas revueltas. Aún se sentía el calor de nuestros cuerpos dentro de la cama. Aquél día no teníamos que levantarnos con apuro, era un fin de semana y podíamos seguir haciendo el amor todo el tiempo que fuera necesario, ese tiempo que no existe, pero que vale mucho cuando lo contenido es el amor, el estar simplemente, conocernos un poquito más. Quise seguir pensando en esto, de hecho; sigo pensando en esto.
Sé que es corto, es tal y cual lo imaginé; un sueño en vida, como la vida pasa cuando estamos los dos.
D.
lunes, 19 de abril de 2010
Tú dices que nada está realmente en nuestras manos, que todo sólo viene hacia nosotros, en medida que damos hacia la vida, que entregamos de lo nuestro; la vida es recíproca con cada uno de nosotros. Te creo. Te veo en sueños y te sueño en vida. Conviertes los momentos en realismo mágico, todo es posible y todavía huelo oliva en mi cuerpo. Llevo la oliva en mi alma, ahora más que antes.
Una flor ha decidido encargarse de mi sonrisa cada día, en cada instante, cada ciertos vientos y mareas de pichiquillaipe.
Que una muralla sea una casa, Que un beso sea el universo, Que la lluvia sea canciones y la luna duerma conmigo.
En el futuro reside el mañana y más lejos aún, el pasadomañana. El futuro es y no es. Es, cuando le invocamos, cuando emitimos energías pensando en él, luego, al tiempo después, podemos certificar que ocurrió efectivamente lo que habíamos invocado. Ahí existe el futuro, después del presente pero sólo cuando ya está convertido en pasado. Es decir, el futuro existe tan sólo en el presente.
El pasado reside en el ayer, y así como en el futuro, en el anteayer también. Es el alimento del futuro, las decisiones que tomamos, las tomamos habiendo ya incorporado lo aprendido en el ayer. Aprehendido, hacer propia la experiencia y retenerla dentro para volver a utilizarla en la siguiente disyuntiva. Pero el pasado es pasado sólo una vez que ha ocurrido, lo detectamos en el presente. Sólo ahora podríamos decir antes.
¿Es entónces claro que no existe ni el futuro ni el pasado realmente? y si así fuera ¿qué hacemos pensando en el mañana y anhelando el ayer? ¿porqué no nos contentamos con el goce, disfrute y reflexión del ahora?, ¿lo hacemos?.
En el futuro radica el modo de vivir del reunir cosas materiales, de papel, de alimento, para el mañana. A pesar de que tenemos claridad de que mañana no es, digamos, no existe. ¿Porqué entonces la vida se basa en eso?, ¿porqué no vivimos smplemente en el hoy?, ¿podríamos definir hoy y ahora lo que haremos hoy y ahora, el alimento que consumiremos, hoy y ahora?. Creo que sería el fin del capitalismo, si tan sólo vivieramos en el presente.
¿Quién clama por nuestro derecho en estos días?, ¿quién lo hará más que nosotros mismos?, ¿hasta cuándo guardamos silencio y seguimos haciendo como si nada estuviera pasando? Se los pregunto a ustedes y me lo pregunto a mí mismo.
Proyectos: Bicicletas remozadas, bicicletas para cicloturismo, tours en bicicleta, viajes cicloturísticos, mermeladas musicales, vrtual bike tours, invernaderos y clases en los invernaderos, casa hecha de palos recogidos, ONG´s, abrazos en la plaza los lunes bien temprano, o levantarme cada mañana contigo a mi lado. Y quizás un beso por la mañana y otro por la noche.
Mis tesoros.
Para ustedes y para el cambio del mundo. O del mío, que fuera el tuyo.
Aún no puedo detener la ira interna, silenciosa, que conversa sólo conmigo hasta el momento. ¿Qué hago acá?, ¿ahora?, mientras el mundo está en guerra; todos caminamos como borregos, tranquilos, como era de esperarse. A la guerra más violenta que estamos expuestos es a la biológica. La estamos viviendo, pero no es tan grave, estamos bien comidos y en casa hay ropa abrigada. Pero hay guerras con pistolas, con balas, con muertos y con asesinos. Y hay también quienes creen que está bien, que se justifica o que, por último, qué me importa si estamos tan lejos de aquello. ¿Acaso no tenemos memoria? ¿que por acá no han corrido balas? ¿porqué seguimos sentados?, ¿porqué nos levantamos cada día en nuestra pequeña realidad, esa nube alta que mira con los ojos entreabiertos?, ¿porqué puedo seguir viviendo mientras he visto este video?, ¿porqué soy tan individualista como para continuar normalmente con la vida después de esto?
Lo importante es el sinfin. No hay fin realmente. Es por eso que el resto de las especies viven la vida sin pena, los problemas no existen, puesto que tampoco existe el fin, que es realmente el único verdadero problema. El ser humano es el único bicho que piensa ser consciente de que la vida se acaba, al menos cree que se acaba, no sabe que se equivoca. O al menos debiera olvidarse de que lo sabe. La vida pasa en el tiempo que el reloj acusa pero un abrazo como aquél no tiene ni tuvo fin, sigue estando, duró por siempre, todavía vive en mí y en ningún momento creí que podría acabar. Me volví un niño, aunque jamás dejé de serlo, volví a serlo ahora, más que antes. Canto Becaud por la casa, Pablo se ríe. Me sorprendo dando saltos emocionados, de alegría, de la belleza de la vida, evidenciada por esos instantes mágicos que hemos compartido. "No estoy seguro de querer convertir este instante en palabras"-dije-. "No."-Respondiste-. No era necesario y Constantino decía que en las letras habíamos perdido el verdadero sentido, todo lo que llevamos dentro, lo que nos contaba la abuelita, lo aprendido en la herencia de las vivencias experimentadas por los que antes pasaron. Ya lo sabíamos todo y ahora que creemos saber más, no sabemos nada realmente. Está guardado ahí en el librero, cuando lo necesite, lo iré a buscar.
Dulce de moras ( Murra )
Añada en iguales proporciones Fruta cosechada en "el campo de los dioses" o "Pichiquillaipe" y azucar. (una pisca menos de azúcar sin decirle a nadie) Vierta lo cosechado con lo agregado en un a olla de las de abuelita (las nuevas con teflón se desgastan y descomponen) Escuche una buena música, ojalá en buena compañía. Revuelva pensando sólo cosas buenas, en calma,"todo está en calma, deja que el beso dure, deja que el tiempo cure, deja que el alma tenga la misma edad que la edad del cielo"(J.Drexler) Espere, tenga calma Siga desfrutando de la buena compañía mientras revuelve Comparta la responsabilidad del buen resultado, entregue la cuchara de palo a quien lo acompaña. Agregue palos a la estufa en que cocina ( ¿había mencionado que estabamos cocinando en una de estas chilotas a leña? ) Cuando hierva, siga revolviendo unos 10 minutos al menos y aunque el tiempo no exista, sólo utilice el reloj como referencia Pruebe. Déle a probar a quien le hace grata compañía. Mire la cara de su acompañante mientras prueba lo cocinado. Evalúe la mueca. Retire del fuego. Agregue unas gotas de limón. Vierta el contenido de la olla en un envase de mermeladas. Disfrute el dulce que le alegrará el día, no por dulce ni por rico, sino por el recuerdo que le trerá sobre la buena y ahora dulce compañía con que lo cocinó.
D.
Comí todo el dulce sin dilucidar cuánto iba quedando. Otras veces había hecho el menjunge. Nada sabía mejor, nunca, jamás: era el mejor Salí aquella noche acompañado por la luz de la luna. Tan sólo, tan bien acompañado, qué dicotomía. Antes probé dulce similiar, mas no sabía igual. Nadé entre las nubes que veía en el cielo. Zanahorias también se pueden hacer mermelada, ¿sabías? A veces pienso que entiendo el estar en piichiquillaipe.