De un viaje caí de pié en un jardín lleno de pasto.
De otro viaje veo hoy el jardín con brotes: Son flores de colores vivos y hierbas medicinales, que acercan a las personas cada día para beber un té, uno de hierbas y flores.
El momento sigue siendo lo único cierto. La vida pasa y reside en él. Esa es la cuestión, creo yo.
Si un día sales a caminar y cruzas esa mirada, sí; aquella mirada que te deja pasmado, pues no la quites de ahí. Ese es el único instante verdadero, desde ahí acontecerá todo: o no.
En este jardín lleno de flores acontecen nuestras vidas, nuestras miradas, sus olores, los sabores, los abrazos, las sonrisas y los llantos, que no son más que la emoción de saber que viene algo nuevo y tienes miedo, pero sin embargo ahí estás, viviéndolas todas porque de eso se trata nuestro juego, de vivir la vida.
Las más pulenta del mes
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Entonces, rumbo a Bariloche, pedaleo lindo, con buenas bajadas, buen clima, llegamos nada más ni nada menos que a un campamento Adventista. ...
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lunes, 17 de diciembre de 2012
martes, 9 de agosto de 2011
Gran conclusión
Siempre es bueno echar una vuelta por ahí con un amigo. Son esos los momentos en que de la casualidad, nace una idea, un proyecto o alguna conclusión.
Hablábamos de qué hace cada uno acá, en este instante, de nuestras realidades. Hablábamos de los ires y venires.
De pronto, pasan dos niños y se detienen ante una voz medio lejana que les recomienda detenerse. Observo la mirada del niño, detrás de un árbol que me tapaba la vista de la niña que luego supimos era su hermana. En este caso, eran niños obedientes y se detuvieron luego de recrear una arrancada para molestar un poco a quien luego sabríamos que era su madre. LLega ella, los peques le toman cada uno una mano y luego de oir el consejo clave: "se deben detener, mirar para ambos lados y luego cruzar..." cruzan junto a la madre.
Y en eso entramos a conversar sobre los niños, su inocencia, su forma de amar tan simple y sobre qué cresta estamos haciendo acá y viene a mí la gran conclusión:
-Ahí está! -digo-
-¿qué? -dice Martín
- Esa es la clave!
- Debemos siempre preguntarle a nuestro niño interior! qué opina o qué estaría haciendo ahora, que somos grandes, ahora que podemos.
- Siempre quisimos ser grandes para poder hacer lo que queríamos. Entónces la clave está en saber qué queríamos ser cuando chicos y hacerlo ahora que somos grandes.
Tarea para la casa.
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