Las más pulenta del mes

viernes, 15 de abril de 2011

Cuando me siento así
necesito salir
y correr
y saltar
y abrazar
cuando me siento así
como inquieto,
lleno de energía,
que proviene de no sé donde,
que me pongo medio nervioso
y apareces tú enfrente.
Y te beso.

Es el sur


Compartiendo su vida el arbusto me da la mía,
frutas de colores que endulzan el andar.
De pronto una lluvia cae y todo limpia.
Es el sur.
A veces me siento ahí,
a veces cuando respiro hondo
o camino por un parque.
O cuando llueve.
Cierro mis ojos y llego:
Un camino de arboledas por todas partes.
Está oscuro, pero no falta luz.
Siento un abrazo.
Es el sur.

lunes, 11 de abril de 2011

Alguien que quiera cantar?
Alquien para salir a caminar?
Alguien como tú, alguien como yo.
Alguien que sepa cómo se come y se vive allá en el sur
y que me haga sentir como si estuviera en el sur, como comiendo miel,
curanto en hoyo, el único que hicimos en pichiquillaipe;
como cantar en el techo, como ver en 360º verdiazul.
Pareciera que estoy pidiendo demasiado.
Acá no se puede respirar muy bien,
no hay verde por todas partes y mijo no llega moviendo a cola cuando volvemos a casa.
Ya no volvemos a casa.

¿Alguien que quiera cantar?

lunes, 4 de abril de 2011

Allá en el sur ("Te queda lindo pichiquillaipe")

Un abrazo así como el tuyo y mío no conozco más.
¿sabes? si hay algo que he extrañado ultimamente es despertar en pichiquillaipe.
Así con frío, con agua helada en la ducha;
así contigo ofreciendo frutitas al desayuno, y miel por supuesto.
Así como cantando las canciones de sabina o de Drexler; o Chinoy, quizás.
Entonces me dí cuenta, que me queda lindo pichiquillaipe,
con el pelo volando cuando conduzco de vuelta,
con las alas abiertas cuando sueño despierto,
con la mente en blanco y el corazón dispuesto;
dispuesto a entregar todo lo que el sur me quiera dar.
Ahora quiero volar.
Mas los pasos con cuidado, no quiero tropezar;
pero tampoco dejar de andar.
Mas la vida con amor, no quiero que suframos;
pero tampoco dejar de volar.
Mas tus manos en las mías, no quiero amarrarte a mí;
pero tampoco volar sin tí.

viernes, 1 de abril de 2011

Una linda sorpresa

y de pronto una damita me retorna hacia el sur,
a los viajes,
los amores, los paseos, los consejos, las risas y las sonrisas;
los amigos.
Los abrazos; chiloé.

lunes, 28 de marzo de 2011


Generas magnetismo cuando revoloteas alrededor de la gente,
dejas tu mirada fija, indagando, atrevida, como esperando una mirada de respuesta que te diga todo lo que quieres saber.
Bailas.
El contexto era oscuro y humoso. Mi ropa quedó hedionda a cigarrillo, ¿la tuya también?
Yo no fumo cigarros, no me gustan hace años, les perdí el sentido o cambié el ángulo de análisis.
Entonces, me quedé lleno de energía tuya, con ganas de compartir más, pero el contexto era desigual.
Otra vez estaremos cerca,
otra vez hablaremos más de las cosas que te interesan.
Además de la danza de la vida. De la vida tuya y de la mía vida.

jueves, 24 de marzo de 2011

Cómo acercarme


Hago lo que más puedo. Voy, me doy vueltas, me invento cosas que hacer cerca tuyo; voy por unos jugos. Creo que nunca antes puse tanta atención en el movimiento de los cabellos de alguna persona. Se mueven y entregan tu olor que me deja un poco inquieto. Te llevo algo, cualquier cosa, nada con mucho sentido, al fin y al cabo es tan sólo la mejor excusa que se me ocurre para pasar un rato junto a tí.
Quisiera saber más de tí, de lo que sabes tú, de lo que vives tú, de lo que piensas tú, de cómo sienten tus manos cuando acarician, de cómo sentiría yo.
Yo por mi parte, te prometo; voy a seguir hasta que me pidas parar.
Y mientras tanto, te regalo una flor.

martes, 22 de marzo de 2011

Porque la vida no es una casualidad, fue que pasábamos por ahí en ese mismo momento. Por la misma razón estaba yo ahí cuando conversabas con mi amigo. Por la misma razón es que te invito a un heladito por la calle esa que tanto me gusta pasear y pasear, no me canso de pasar por ahí.
Y me quedé con ganas de seguir tus pasos el otro día.

lunes, 21 de marzo de 2011

Ceremonia de paz

Como motor estaba el objetivo, llegar a lo desconocido. La luna llena era la excusa. Con una energía que no sabes muy desde donde proviene, no importa tampoco, estás lleno de energía. De pronto unas luciérnagas alumbran el camino. Compartimos con ellas, unos mates, un té, un humo también. Nos sentimos entre hermanos, somos todos unos conocidos desconocidos sin necesidad de ser más conocidos, ya estábamos ahí, nos conocíamos de algún otro lugar. Recalco esta experiencia porque sentí como si hubiésemos estado de acuerdo; "juntémonos en la mitad de la cuesta, estará un auto estacionado, los estaremos esperando".
Luego un templo, escondido detrás de la fachada de una casa, gente cantando en trance, gente durmiendo en trance. nos tomamos un tiempo para bajar las revoluciones antes de entrar al lugar de la meditación. Decidimos ingresar. En silencio debemos sortear los cuerpos durmiendo, para no interrumpir. Tomamos ubicación al fondo y a la derecha de la llama del fuego. Prefiero no unirme al canto, no me sabía las frases bien y pensé que sería una interrupción más que un aporte. Entonces, observé. Luego, me recosté y descansé. Dormí como un bebé.
Al día siguiente desperté con ansias de ver el día. Salí del lugar, me encontré con otros amigos, conocí otros más. Preparamos desayuno, compartimos, cantamos, nos mojamos con agua.
Y emprendimos el regreso.

domingo, 20 de marzo de 2011

Como una luz que está ahí cuando necesitas ver
una vela que si quieres, también da calor.
Me presentas seres que se parecen a nosotros,
me haces bailar con ellos,
me muestras un mundo que se parece al que quería conocer.
Te subes a una bicicleta y mantienes el ritmo de los chicos,
tienes más fuerza de la que sabes,
eres humilde.
Eres como un reflejo, que me cuentas lo que soy,
a veces sin siquiera decir.

miércoles, 16 de marzo de 2011

Y yo, ¿qué hago acá?

No puedo evitarlo. Viene a mi mente preguntarme todo el tiempo, ¿qué hago acá? mientras hace frío allá en pichiquillaipe, ese frío helado que no importaba porque era más importante estar abrazados, o la luz de las estrellas, o la estrella fugáz que acaba de pasar. O mientras hay guerra en Afganistán y quizás donde más, y yo acá, calentito en mi camita jugando al notebook: ¿qué hago acá?; cuando afuera quizás llueva en unas horas más y yo seguiré acá, estaré durmiendo seguramente, mientras cada gota de agua cae y no la vivo, no la siento, no me moja. ¿Qué hago acá? mirado mi bicicleta estacionada en vez de estar viajando en bicicleta con la luna mirándome de cerca, o la cascada invitandonos a tomar un baño inigualable, irrepetible, indescriptible realmente.
¿Qué haría allá si no estuviera acá? la respuesta no existe, ni tiene sentido alguno.

martes, 15 de marzo de 2011

¿Qué harías tú?

Si mañana fuera el último día;
si la vieras por última vez;
si supieras que me fui para siempre,
que ya no alcanzamos a tener ese hijo que alguna vez soñamos;
que nunca conocimos macchu picchu.

Si lo supieras ahora, qué harías?

Ahora más que nunca se hace patente el viejo dicho: "Mañana no existe, sólo el instante es lo único cierto.

lunes, 14 de marzo de 2011

Las cosas de la vida


Hoy desperté bailando. Anoche soñaba que estaba en la tripulación de un gran barco, gigante. En él podría reconocer personajes de mi vida cotidiana, ahora que lo pienso, varios de ustedes podrían haber estado en escenas de este sueño.
Hoy desperté bailando y es porque la vida está muy buena, lo cotidiano ya no es una rutina abrumadora, los días son cada vez más interesantes, sorpresivos. Este fin de semana recién pasado pasaron por mi casa varios amigos, Andrés de Puerto Montt, Marcelo, gran compañero desde la infancia, Löbel, el infaltable, Nacho Platoni, Isra, Ana, Constanza, sorprendiendo directamente desde Pichiquillaipe; también Sussie y Bertrand, desde Australia y Francia respectivamente.
Gracias a todos los que aportan un granito en la vida alegre que llevo cada día. Gracias.
Va la foto del sol. Que nos tiene vivos y nos puede liquidar.

viernes, 11 de marzo de 2011

Volvamos a ser niños

Concentrados creamos cosas, elementos materiales, vida artificial. Ello no existe sin nosotros y nosotros estamos en extinción. Perseguimos sin discreción el enriquecimiento en los acuerdos mentales, vivimos rellenando un vacío que nunca logra completarse, nos pseudo satisfacemos con estas cosas materiales que de vez en cuando la reina única nos demuestra que no pueden con ella, que son cosas vulnerables, tanto como nuestros propios cuerpos maltratados. Y es que lo maltratamos todo, lo vivo y lo muerto, la cosa y su alma. ¿Merecemos esta maravilla? ¿qué nos ocurre que tanto odiamos a la vida que no podemos salir de nuestra inercia violenta sin sentido sin sentimiento, esta carrera injustificada que sólo existe en nuestras palabras? ¿qué es la vida en estos días, o qué estamos haciendo con ella? 500 años, 600 quizás, esto era un valle. ¿Alguien puede imaginar lo que debe haber sido este reino de vida, ahora gris, oscuro, casi irrespirable? ¿nos detendremos alguna vez? Que el planeta nos escupa y que mueran los más dueños, los más audaces en la carrera de la mente, los que creen tener algo; esos que no tienen nada.
Cada día se hace más valioso el instante de la vida; el momento del actuar. Ese instante debe ser de amar, no existe otro objetivo más que cambiar el modo en que sabemos bailar la danza del respirar. Que nuestros pies sepan porqué avanzar, que la carrera no sea eterna ni indiscriminada, si quieren, juguemos a correr, pero que sea un juego de niños, uno puro, uno tierno.
Volvamos a ser niños decía anoche el kaskivano, entremedio de otros 29 que estábamos ahí escuchando, compartiendo las almas concentradas. Era amor el humo que había, a pesar de los cigarros encendidos; volvamos a ser niños.

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