Es distinto. Podría despertar así cada mañana de mi vida; con frío, casi inmóvil y una pierna acalambrada, medio dormida: La tuya me apretaba fuertemente para hacerse dueña del calor de mi cuerpo.
Narices rojas, caras aún dormiadas. La micro afuera del camino, los vecinos, los niños rumbo a la escuela.
Simplemente adorable.
D.
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