
Se sube y se baja, de lado; corta el viento y vuelve a subir, cae en picada, da tres vueltas al mundo, como cuando dábamos vuelta las láminas de álbum coleccionables, "la vuelta al mundo", eso valía para repetir y poder intentar la técnica nuevamente. Sigue volando mientras yo miro y tengo unas ganas irresistibles de ser ése pájaro que pasa cada día, cada mañana, sobre el sol, entre las nubes, bajo la lluvia; al gorrión del sur no le importa la lluvia, o le importa tanto que le encanta.
Vuelas y vuelo contigo.
Anoche volé.
D.
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